
|
Artículos
|
Asociación
(en construcción) |
||||||
INDUSTRIA Y ECOLOGÍA
LA INDUSTRIA Y LA LIBERACIÓN DEL SUELO
Hoy no falta tecnología para hacer de la Tierra un Paraíso. El problema es por un lado, la mediocridad enorme en sectores políticos y por otro algo contrario a la mediocridad, pero igualmente espantoso: La soberbia del poder.
Sabiendo que los tecnólogos
de élite superior suelen servir con preferencia (por falta de escrúpulos
y ambición económica) a la industria bélica, pero que además
muchos son empedernidos "experimentadores", a los que no asustan experimentos
que pudieran destruir el mundo o todo el universo, es difícil que las
sociedades quieran quedar a merced de una "tecnocracia". Pero lo que
se hace urgente es que los tecnólogos con ética, sentido común
y respeto por la humanidad, comiencen a ocupar los puestos que ahora ocupan
sus colegas de menos conciencia social. Y que impulsen a los políticos
a hacer las cosas bien.
La industria reclama -ya que no lo hacen con más énfasis los políticos
y menos aún los economistas- que los tecnólogos resuelvan los
problemas de contaminación que actualmente generan las grandes fábricas.
De ello dejaremos hablar a los
expertos en tecnología, pero en relación a la liberación
del suelo, diremos que muchos de los problemas ecológicos causados por
la industria se resolverían mucho más fácil. Una de las
razones es que bajaría el consumo de muchas cosas que no pueden producirse
en las ciudades, pero que sí pueden producirse en un pedazo de tierra.
La educación para el uso de los minifundios y pequeños terrenos
será un asunto vital más adelante, pero sin duda muchas industrias
caseras surgirán, permitiendo un desahogo de la saturación industrial
actual.
Esto no significa necesariamente una pérdida para el mercado industrial,
sino que lo obligará a revisar pautas, a mejorar calidades para competir
con la producción casera y pequeñas empresas, a presentar ventajas
ecológicas reales para poder funcionar.
Las industrias del futuro cercano
deberán dedicarse a simplificar y mejorar la calidad de vida rural, en
vez de alimentar la polución de las grandes ciudades y la producción
de basura. Aunque esto pueda sonar como utópico, la realidad es que no
tenemos opción. Mejoramos todo a pesar de las tendencias del mercado,
o destruimos el planeta y a la especie humana con él. De nada valen todos
los esfuerzos de los ecologistas si no se resuelven los puntos claves y se dan
soluciones de fondo. Los parches que intentan poner las ONGs cada vez duran
menos.
La liberalización del suelo bajo las pautas expresadas en el index,
es una de esas soluciones de fondo, es una clave para reactivar la economía
a través de la construcción, de los miniemprendimientos, de la
industria casera y el desarrollo y mejora de las industrias de energías
renovables. También es cierto que estas energías (eólica,
fotovoltaica, etc.) requieren de elementos contaminantes, como las baterías,
pero su reciclaje y manejo son fácilmente controlables, realizables a
bajos costos y no es ni de lejos, tan peligroso como los transformadores en
las calles de las ciudades o los peligros de los residuos nucleares, de los
que un solo accidente puede dejar sin vida (o
peor, por mutaciones genéticas) a vastos territorios. Por otra parte,
cabe sincerarnos con las realidades actuales para comprender que una planta
nuclear es una bomba atómica que un probable enemigo o un loco sólo
debería detonar, sin necesidad de transportar.. (Ver más en estrategia
).